BLOG PERIODÍSTICO Y CULTURAL CENTRADO, FUNDAMENTALMENTE, EN LA PUBLICACIÓN DE ARTÍCULOS DE OPINIÓN SOBRE TEMAS DE ACTUALIDAD ELABORADOS POR MARIA PEREZ UBIERA.

miércoles, 22 de octubre de 2014

'Defecando' con el cerebro

Me gustaría escribir una entrada irracional, salida directamente del alma, de las entrañas, sin pasar por la parte racional del cerebro. Sería una entrada sincera, desgarradora, tierna y cruel a la vez. Dejaría a un lado la ortodoxia y la coherencia. Volcaría en ella mis miedos, mis odios, mis penas. Mataría verbalmente a mucha gente, sin nombres, tal vez sin pistas de su identidad. A otros los elevaría al máximo nivel de admiración, porque han hecho méritos para ello.  

Sin embargo, no voy a hacerlo. No voy a escribir esa entrada maldita, esa entrada que me piden la sangre, la pasión, las lágrimas injustamente lloradas, las risas tantas veces ahogadas...

¿A quién no le ha dolido el alma un millón de veces? ¿Quién ha pasado por este mundo sin haberse reído a carcajadas un millón de veces más? Y todo pasa, al final.

Por eso, una vez más voy a callarme, a reprimirme, a morderme la lengua, a atarme las manos para no teclear lo que siento, lo que remueve mis vísceras, lo que me desgarra, lo que me ilusiona, incluso. ¡Qué más da!

Seguiré escribiendo con lógica, seguiré una estructura coherente, un perfecto desarrollo de ideas. Seré profesional. Es lo que procede, según parece. Y no seré del todo yo: María. Seré la aspirante a periodista, la escritora de prosa, la cuerda, la cabal... Pero ¿no es cabal sentir, desahogarse, liberar la mierda kármica para soltar algo de lastre? ¿No es sano cagarse de vez en cuando en 'to lo que se menea' o, incluso, en la madre que parió a todo lo que se menea?

Realmente creo que sí, que lo es, que es algo sano y recomendable. Pero, supongo, que éste no es el lugar. Tampoco el momento, imagino. Pero me quedo con unas ganas... Tantas ganas que HOY, POR QUE SÍ, CON O SIN RAZÓN REIVINDICO MI DERECHO Y:

ME CAGO EN TO LO QUE SE MENEA... (He dicho) Pero sin acritud, por salud.

viernes, 6 de junio de 2014

PEQUEÑO

Así dicen que es el Mundo, pequeño. Pero, pese a ser pequeño, pasan tantas cosas en él. Revisemos nuestro entorno, el más cercano, ese ámbito al que yo llamo microcosmos. Ese pequeño micromundo que, en realidad, es el más grande porque en él tienen lugar las vivencias más importantes para cada uno de nosotros.

En nuestros microcosmos lloramos y reímos con el alma. Sé que me ha quedado cursi y manoseado, por lo tópico de la expresión. Pero de qué otra forma podría decir que lo que nos duele de verdad, lo que nos mueve las entrañas, los entresijos del sentir, que dirían lo flamencos, son esas pequeñas grandes cosas que nos rodean. Nuestras pequeñas tristezas y alegrías cotidianas... nuestros aparentemente insignificantes problemas, nuestras neuras, nuestros miedos, nuestros seres queridos ( y odiados).

El Mundo se mueve, ese macrocosmos que nos rodea: los Reyes abdican, los gobernantes siguen viviendo en su burbuja de ignorancia e indiferencia hacia los problemas reales de la gente de a pie... El macrocosmos se mueve, pero se mueve a nuestro alrededor, nos marea, nos putea... nos ignora, en definitiva. Pero donde realmente importamos, donde realmente somos alguien: Juan, Ana, María, Carlos, Laura, Andrés... es en nuestro pequeño paraíso, en nuestro pequeño infierno... ese del que, a veces, queremos huir...

¡Qué poco importa si el Madrid gana o pierde la décima! ¡Qué poco importa si la esposa del Príncipe se somente a su enésima operación estética, a costa de nuestros bolsillos, de nuestros impuestos, de nuestro sudor! ¡Qué poco importa el mundo de fuera, cuando nuestro microcosmos está al borde del caos, haciendo juegos de equilibrio en la inestable cuerda de la vida! La vida real, la única que duele de verdad... 


domingo, 29 de diciembre de 2013

MI TROYLO SE LLAMA JUMPER

Hace unos cuatro o cinco años leí 'Charlas con Troylo', dicha lectura me sirvió para reconciliarme con su autor, Antonio Gala, ya que era un personaje que no terminaba de gustarme, aunque tampoco sentía una especial animadversión hacia él. Digamos que tenía sentimientos encontrados, por un lado me caía bien y lo tenía por hombre culto e inteligente, pero por otro lo consideraba un estirado y una especie de pijo ególatra encantado de haberse autoconocido. Eso en lo personal.

En lo profesional conocía poco de su obra, ya que cuando leí parte de su poemario 'Poemas de amor' quedé tan decepcionada, por lo pueriles que me parecieron, que desistí de la idea de acercarme a cualquier otro libro suyo. Sin embargo, circunstancialmente, decidí comprar su 'Charlas con Troylo' lo que para mi fue todo un descubrimiento. En este libro encontré algo que no esperaba, supuso una aproximación al Gala persona, que en nada se parece al Gala personaje que me presentaban los medios de comunicación. Desde entonces admiré al autor pero, sobre todo, al ser humano. Cambió la idea preconcebida que tenía sobre él y comencé a sentir una gran empatía y a tomarle un gran cariño. Por ello, cuando supe que estaba gravemente enfermo lo sentí de veras, y deseé que se recuperara ya que el mundo sigue falto de personas talentosas y sensibles, como lo es él, pese a que muchas veces se esfuerce en disimular tal sensibilidad.

La cuestión es que 'Charlas con Troylo' es un interesante relato-diario en el que don Antonio nos da su particular visión de la vida a través de los escritos que dirige a su pequeño perro, Troylo, un teckel que fue su mascota, su amigo y confidente. Disfruté mucho con su lectura. Lloré mucho, lo reconozco, ya que si hay algo que comparto con Gala es un gran amor hacia los animales y la naturaleza, así como la especial sensibilidad hacia las injusticias sociales, que las había hace 50 años y siguen existiendo actualmente, más ahora, en estos tiempos tan complicados.

El caso es que siempre quise hablaros de este libro y comentaros lo mucho que me emocionaba ver a mi Troylo, mi Jumper, mi querido perrillo vivaz, pillín, de inteligente mirada y actuación, mi niño chico, como yo le llamaba, mi rey. Os quería hablar de él, de lo mucho que me alegraba la vida, de lo que me reía con sus ocurrencias caninas, con su carácter 'endemoniado' de perro diminuto (es que cuanto más pequeños peor genio) que, en el fondo, se quedaba en nada porque era tremendamente bueno y cariñoso, jamás hizo un ademán de morder ni de atacar, él sólo ladraba a todo lo que se movía o hacía ruído... Mi rey... ¡cuánto te añoro! ¡cuánto te quiero!

Mi niño murió prematuramente, hace poco más de un mes, y estoy rota... Ni siquiera puedo hablar de ello aún...  Duele demasiado todavía. Fue tan inesperado y me siento tan culpable por no haberlo visto venir... Pero ya nada se puede hacer. Él sigue en mi recuerdo y, algún día, podré hablar de lo que pasó y podré decirle póstumamente lo mucho que lo quiero y la rabia que me da pensar en todas esas circunstancias adversas que se dieron y que me impidieron salvarle la vida, si hubiera sido posible, que creo que sí... Pero mi historia con Jumper no ha terminado aún, al contrario, acaba de empezar... porque yo había decidido no tener mascotas, pese a gustarme mucho los animales y, tras su muerte, creo que me va a resultar muy difícil llenar el enorme hueco que él dejó en mi alma y en mi vida, y siento la necesidad de tener otro pequeño bichito al que darle todo el cariño que tenía destinado para él.

Te quiero mi espiguita, mi pimpinela, mi niño chico, mi perrillo ladrador, mi escapón, mi bebé, mi loquito, mi mal genio, mi rey... Te quiero y te extraño y no puedo creer que no estés y que no me persigas por toda la casa para que te dé un caprichito 'gastronómico' o te haga unos mimitos o te deje salir a la puerta, al sol... ¡cómo te gustaba, mi bebé, estar echado en el umbral, aunque hiciese un frío siberiano...! Tanto te gustaba que, por darte el gusto, por quererte tanto, por darme pena no dejarte salir cuando yo no podía estar contigo, por querer hacerte un poquito más feliz creo que te acerqué a la muerte, sin querer... pero tú ya no estás y yo cada día te quiero más y lloro mucho pensando que pude salvarte pero ni siquiera vi que te morías... Perdóname, mi bebé, ya que yo nunca me lo podré perdonar. 

PUBLICADO EN LAS SAETAS DE MARÍA EL 28 DICIEMBRE 2013