BLOG PERIODÍSTICO Y CULTURAL CENTRADO, FUNDAMENTALMENTE, EN LA PUBLICACIÓN DE ARTÍCULOS DE OPINIÓN SOBRE TEMAS DE ACTUALIDAD ELABORADOS POR MARIA PEREZ UBIERA.

martes, 6 de octubre de 2009

EL CORONEL NO TIENE QUIÉN LE ESCRIBA, de Gabriel GARCÍA MÁRQUEZ.


Después de la decepción que me llevé con Joyce, he decidido apostar por un valor seguro, y he vuelto a la lectura de unos de mis "autores fetiche": Gabriel GARCÍA MÁRQUEZ.

En esta ocasión he elegido su segunda novela: "El coronel no tiene quién le escriba".

Se trata de una obra breve pero, al igual que todo lo que escribe, engancha y conmueve. Su lenguaje es depurado y sencillo. Trata temas cotidianos y cercanos, normalmente inspirados en sus experiencias vitales y las de su familia y amigos.No haciendo, en esta ocasión, ninguna excepción en este sentido, puesto que el propio autor ha hecho referencia, en más de una ocasión, a este hecho sucedido a uno de sus abuelos.

Obviamente, aconsejo esta obra, como cualquiera de las suyas.

No tengo más remedio que confesar mi especial debilidad por GABO.
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jueves, 1 de octubre de 2009

JUAN RAMON JIMÉNEZ

Madrid 17 de enero de 1916

Poema I

¡Qué cerca ya del alma
lo que está tan inmensamente lejos
de las manos aún!
Como una luz de estrella,
como una voz sin nombre
traída por el sueño, como el paso
de algún corcel remoto
que oímos anhelantes,
el oído en la tierra;
como el mar en teléfono...
Y se hace la vida
por dentro, con la luz inextinguible
de un día deleitoso
que brilla en otra parte.
¡Oh, qué dulce, qué dulce
verdad sin realidad aún, qué dulce!


"Diario de un poeta recién casado", 1917.
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viernes, 25 de septiembre de 2009

"ULISES", de James Joyce

Hace aproximadamente un mes leí (el) "Ulises", de James Joyce, y me temo que, contrariamente a lo que imaginé al iniciar su lectura, no puedo hacer una crítica favorable.He quedado muy decepcionada.

Al principio la cosa fue bien, me gustaba la originalidad de la técnica, aunque lamentaba las deficiencias en la traducción. Sin embargo,
a medida que avanzaba en la lectura, la calidad de la traducción fue mejorando, mientras que la excesiva experimentación en la técnica narrativa comenzaba a cansarme.

En mi opinión, "la apuesta" no le salió bien al afamado autor irlandés. Da la sensación de que, al acabar de escribir la novela, estaba demasiado cansado como para revisarla y depurarla. La lectura hace larga y pesada; y algunas de las fórmulas narrativas que prueba podrían ser apropiadas para un guión cinematográfico (de corte independiente), pero no para una obra literaria, puesto que divaga demasiado y alarga en exceso las descripciones de situaciones y la plasmación de diálogos y reflexiones de los personajes. Todo lo cual hace perder el interés al lector.

No todo es malo pero, como ya he dicho, debería haber revisado la obra y haber "amputado" buena parte de la misma, por superflua e innecesaria.

Entre los capítulos que destaco por su acierto se encuentra el monólogo de Molly. Aunque no hubiera "pasado nada" si lo hubiese puntuado como mandan ñas normas de la gramática. ¡Vamos, si lo hubiese puntuado!. Los experimentos, a veces, sólo deben hacerse con gaseosa.

No llega al aprobado, en mi calificación.

Creo que debería probar con el original, sin traducción. Pero mucho me temo que el cambio en mi apreciación no va a ser significativo.
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sábado, 19 de septiembre de 2009

ANTONIO MACHADO


Poeta español (Sevilla, 1875-Colliure, 1939).

Aunque influido por el modernismo y el simbolismo, su obra es expresión lírica del ideario de la Generación del 98. Hijo del folklorista Antonio Machado y Álvarez y hermano menor del también poeta Manuel Machado, pasó su infancia en Sevilla y en 1883se instaló con su familia en Madrid.

Se formó en la Institución Libre de Enseñanza y en otros institutos madrileños. En 1899, durante un primer viaje a París, trabajó en la editorial Garnier, y posteriormente regresó a la capital francesa, donde entabló amistad con R. Darío. De vuelta a España frecuentó los ambientes literarios, donde conoció a J. R. Jiménez, R. del Valle-Inclán y M. de Unamuno.

En 1907 obtuvo la cátedra de francés en el instituto de Soria, cuidad en la que dos años después contrajo matrimonio con Leonor Izquierdo. En 1910 le fue concedida una pensión para estudiar filología en París durante un año, estancia que aprovechó para asistir a los cursos de filosofía de H. Bergson y Bédier en el College de France. Tras la muerte de su esposa, en 1912, pasó al instituto de Baeza.

Doctorado en filosofía y letras (1918), desempeñó su cátedra en Segovia y en 1928 fue elegido miembro de la Real Academia Española. Al comenzar la Guerra Civil se encontraba en Madrid, desde donde se trasladó con su madre y otros familiares al pueblo valenciano de Rocafort y luego a Barcelona. En enero de 1939 emprendió camino al exilio, pero la muerte lo sorprendió en el pueblecito francés de Colliure.

Los textos iniciales de Machado, comentarios de sucesos y crónicas costumbristas escritos en colaboración con su hermano y firmados con el seudónimo Tablante de Ricamonte, aparecieron en La Caricatura en 1893. Sus primeros poemas se publicaron en Electra, Helios y otras revistas modernistas, movimiento con el que Machado se sentía identificado cuando comenzó su labor literaria.

No obstante, aunque las composiciones incluidas en Soledades (1903) revelaron la influencia del modernismo, el autor se distanció de la imaginería decorativa de la escuela rubeniana para profundizar en la expresión de emociones auténticas, a menudo plasmadas a través de un sobrio simbolismo. En su siguiente libro, Soledades, galerías y otros poemas (1907), reedición y ampliación del anterior, se hizo más evidente el tono melancólico e intimista, el uso del humor como elemento distanciador y, sobre todo, la intención de captar la fluidez del tiempo.

Al igual que Unamuno, Machado consideró que su misión era "eternizar lo momentáneo", capturar la "onda fugitiva" y transformar el poema en "palabra en el tiempo". En los años posteriores se acentuó su meditación sobre lo pasajero y lo eterno en Campos de Castilla (1912), pero no por medio de la autocontemplación, sino que dirigió la mirada hacia el exterior, y observó con ojos despiertos el paisaje castellano y los hombres que lo habitaban. Una emoción austera y grave recorre los poemas de este libro, que evoca la trágica España negra tan criticada por la Generación del 98 desde una perspectiva regeneracionista, al tiempo que se describe con hondo patriotismo la decadencia y ruina de las viejas ciudades castellanas.

En su siguiente volumen de poemas, Nuevas canciones (1924), el autor intensificó tanto su enfoque reflexivo como la línea sentenciosa de los "Proverbios y cantares" incluidos en el libro anterior. Esta tendencia filosófica se manifestó entre 1912 y 1925, etapa en la que Machado redactó una serie de apuntes que verían la luz póstumamente con el título de Los complementarios (1971).

En este cuaderno, miscelánea de lecturas, esbozos y reflexiones cotidianas, aparecieron por primera vez sus heterónimos, el filósofo y poeta Abel Martín y su discípulo, el pensador escéptico Juan de Mairena. Ambos son personajes imaginarios que permitieron expresar al creador sus ideas sobre cultura, arte, sociedad, política, literatura y filosofía, especialmente en el libro Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo (1936).

Paralelamente, en las ediciones de Poesías completas de 1928 y 1933 se decanta una lírica de tema amoroso y erótico inspirada por la que fue, tras la muerte de su esposa, su gran pasión en la vida real, Pilar de Valderrama, llamada Guiomar en dichos versos. Ya durante la contienda civil Machado escribió algunos poemas y varios textos en prosa, parte de los cuales fueron recogidos en La guerra (1937). Se trata de escritos testimoniales, plenamente incardinados en las circunstancias históricas del momento.

Fuente: www.biografíasyvidas.com