BLOG PERIODÍSTICO Y CULTURAL CENTRADO, FUNDAMENTALMENTE, EN LA PUBLICACIÓN DE ARTÍCULOS DE OPINIÓN SOBRE TEMAS DE ACTUALIDAD ELABORADOS POR MARIA PEREZ UBIERA.

jueves, 12 de septiembre de 2013

MI BLOG 'ANDA' ESCACHARRAO

La verdad es que no sé lo que le está pasando últimamente a la imagen de mi blog pero, creo que por decisión propia, se está distorsionando.

Primero desapareció el color del fondo de las páginas que aparecen enlazadas en las pestañas superiores, traté de enmendarlo pero no hay forma. Después de hacerlo vuelve a desaparecer de forma inmediata. Ahora la cabecera aparece desplazada a la izquierda y, ni el título, ni la descripción del blog mantienen la configuración que les di.

No sé si se debe a algún problema de mi PC o de la conexión a internet que, últimamente, no está muy 'católico' que se diga. O si estos fallos os aparecen a todos, cuando lo abrís. Será cuestión de comprobarlo en otro sitio, donde la conexión sea de mejor calidad y en otro/s PC/s a fin de resolver mis dudas.

Mientras tanto, aquí sigo, dándole a la tecla siempre que tengo tiempo y ganas.

Un  saludo, blogueros, y felices aguijonadas. 

miércoles, 21 de agosto de 2013

CUANDO YO ESCUCHABA A "LA OTERO"



Una de mis entradas más populares fue 'LA RADIO, ESA FIEL COMPAÑERA' . En dicha entrada rememoraba la época en que pasé de ser una 'descastada de las ondas' a la fiel radioyente en que acabé convirtiéndome.

Y hoy, después de cenar, al encenderla, ha venido a mi el recuerdo de esta entrada y de aquellos momentos en que la radio empezó a acompañar, sin saberlo, buena parte de mi actividad diaria, incluidos mis ratitos de soledad y retiro voluntario.

La radio, esa fiel compañera que, en ocasiones, me cabrea, como hoy, porque no entiendo su empecinamiento en transmitir fútbol, fútbol, fútbol. ¡Como si no hubiera cosas mejores que narrar!

Y no se trata de que odie el fútbol. En cierta medida me gusta. Al fin y al cabo, durante algún tiempo, fui medio-aficionada. Sé lo que es un fuera de juego, y no todo el mundo puede decirlo ¿no es cierto?

La cuestión es que, pese a que el programa de 'deportes' que suelo escuchar se deja oir, incluso por quiénes pasamos de hacer del fútbol uno de los pilares de nuestra vida, creo que llega un momento en que se vuelve insoportable ver cómo toda la programación radiofónica de la mayoría de las emisoras se ve alterada en pro de las cansinas retransmisiones de estos eventos insustanciales.

Hubo un tiempo en que escuchaba a 'la Otero', hubo un tiempo en que escuchaba 'al Sardá', hubo un tiempo en que no podía escuchar ni 'al Sardá', ni a 'la Otero', ni a 'la Nierga' porque los partidos de fútbol se colaban en el punto del dial en que sintonizaba sus emisoras. No me interesa el fútbol, no tanto como para tener que renunciar a los programas que habitualmente escucho. No, no me interesa que el Barça fiche a Fulano, o que el Madrid venda a Mengano... no quiero saber a cuánto pagan la apuesta si Mesi no mete gol. No creo que sea más importante saber cómo se llama el Presidente del Betis que quién es el Presidente de la República francesa. No, no creo que ese divertimento infantil, por mucho dinero que genere, sea más importante que la vida real. No lo es. No creo ni justo ni normal que, cada vez que hay uno de estos encuentros, los ciudadanos perdamos nuestro derecho a ser informados de los acontecimientos verdaderamente importantes.

Yo no lo veo 'normal', pero no apago la radio porque me acompaña igualmente y, confieso que me divierto bastante con algunas de las barbaridades y salidas de pata de banco de algunos comentaristas. Me divierto con estos programas, al menos con algunos de ellos, pero no porque me interese el fútbol sino porque mi amiga la radio sigue ahí, cumpliendo con su función. Dándome la compañía que le reclamo.

Pero no escucho esos programas por decisión propia sino por obligación, ya que hace mucho que desistí en mi intento de cambiar de emisora en la búsqueda de algo más interesante que escuchar. Misión imposible: cuando hay futbol, hay futbol. Omnipresente en las ondas. No merece la pena girar el dial.

Cuando hay fútbol hay fútbol, SÓLO FÚTBOL. No hay nada más que alegar. ¡Qué país! No hay nada más que alegar...

sábado, 27 de julio de 2013

'Vade retro, Satanás'

Creo que nunca he estado tanto tiempo sin escribir. La razón ha sido la de siempre: falta de tiempo.

Tengo un gran número de entradas a medio terminar y aún no he podido sacar tiempo para para rematarlas. Seguramente nunca suceda ya que, cuando pasa el momento idóneo, carece de sentido darle vueltas a determinados temas. Habrá que mirar hacia delante, como en la vida. Siempre hacia delante.

Os he echado de menos, sé que muchos de vosotros también os habéis pasado por este blog con la idea de encontraros con nuevas entradas. Siento mucho haberos tenido tan abandonados, pero lo importante es que la otra parte de mi vida, la del día a día, está bastante bien. Estoy feliz. No puedo evitarlo.

Mi vida, como la vuestra, no es perfecta pero eso no me impide estar atravesando por un buen momento en el que he empezado a ser consciente de que la felicidad no es la perfección en todos los aspectos de nuestra existencia, sino la fuerza y la decisión firme de mantenerse en pie y luchar por mejorar todo lo que nos parece que no está bien.

Bueno, voy a orientar esta entrada en otra dirección porque empieza a parecer el prólogo de un libro de autoayuda y, nada más lejos de la realidad. Odio los libros de autoayuda. Cuánto aprovechado tratando de sacar beneficio del dolor ajeno, con palabras vanas e hipocresia por doquier, tópicos, frases hechas, lugares comunes... "Vade retro, Satanás!!!". Parece ser que hoy tengo la hilaridad en su punto más álgido. Cosas peores hay, digo yo, vamos.

La cuestión es que he vuelto, aunque en realidad no sé para qué porque aún no he contado nada de entidad. Y, no creo que eso suceda en esta entrada, por ello, hasta la próxima. Deseo que sea pronto. Allí habrá más chicha, o carnaza, según toque ese día.

Saludos a todos, blogueros.


lunes, 22 de abril de 2013

GENTE IRRESPONSABLE

No soporto a la gente irresponsable, nunca he soportado a la gente irresponsable y 'me temo' que NUNCA PODRÉ SOPORTAR A LA GENTE IRRESPONSABLE.

A lo largo de mi vida, me he encontrado con una gran colección de personas de este tipo: irresponsables laxos, medios, irresponsables agudos, crónicos, irresponsables irredentes, puede que, incluso, con algún que otro irresponsable con redención.

Afortunadamente, junto a estos seres carentes de sensatez, formalidad y consciencia, hay mucha gente que, lejos de parecérseles, está en las antípodas idiosincráticas de aquéllos y se preocupan por tener en orden sus vidas y sus actividades.

La cuestión es que, por muy cautos que sean quiénes tienen que vérselas con esta clase de individuos, de poco suelen servirles sus prevenciones, prudencia, sentido común y buen hacer, ya que estos tarambanas que andan por el mundo tienen la peculiar capacidad de fastidiar no sólo sus vidas sino también las de aquellos que tienen la desdicha de cruzarse en su camino.

'Ponga un imprudente en su vida' no es el tipo de consejo que yo les daría. Por contra, les recomiendo que, si detectan a alguno cerca de ustedes, metan la quinta directa, y corran en sentido opuesto al de la marcha del susodicho.

Aún así, y a fin de 'no crear alarma social' (permítanme esta licencia humorística) es evidente que, no todos los irresponsables que pueblan la faz de la tierra, van a toparse con todos y cada uno de los mortales que pueden presumir de no serlo tanto. Es más, puede que muchos de ustedes hayan tenido la fortuna de no tener demasiado cerca a ninguno de estos cantamañanas. Porque, en este asunto, como en todo, nuestras vidas van a verse más o menos afectadas, en función del tipo de relación que hayamos de mantener con personajes de esta catadura.

En principio, quienes sólo tengan que cruzarse por la calle con alguno de estos personajes, seguramente se verán libres de sus asfixiante influencia, otros los tendrán que sufrir más de cerca, en forma de vecinos irrespetuosos, incívicos..., cuyas consecuencias no suelen ir más allá de unas leves molestias, sean puntuales o reiterativas. Lo malo, lo temible, lo peor es encontrar que este tipo de personas están dentro de tu círculo más íntimo: amigos cercanos, familiares, colaboradores directos, compañeros de trabajo, estudios, piso... En ese caso, nos encontramos ante situaciones en las que lo más ocurrente que podemos decir es aquello de 'tierra trágame' y, aún debajo de tierra, no se tiene garantizado estar a salvo de ellos. Lo he vivido en primera persona y sólo he podido llegar a una conclusión:

ELLOS NUNCA VAN A CAMBIAR, por tanto, cuando tengamos cerca a alguno de estos especímenes, si podemos huir, huyamos. Y, si eso no fuera posible, sólo nos queda respirar hondo, saber imponerse a su ineptitud e informalidad y hacer acopio de fuerzas, para impedir que su especial capacidad de absorver la energía de quiénes les rodean acabe minando nuestra moral, crispándonos, enervándonos, frustándonos... Así, mientras no puedan librarse de su dañina influencia traten de poner en práctica algún método que noquee sus acciones. Dado que la vida en sí es demasiado complicada, no me parece oportuno tenerlos cerca y activos, pues eso sólo conlleva tener que cargar también con las complejidades añadidas por estos desbarajustadores de existencias ajenas.

En todo caso, ni siquiera permaneciendo en las antípodas físicas de cualquiera de éstos, nos garantizamos estar a salvo de sus actuaciones indeseables. La amplitud de su campo de acción es tal que, con uno solo que habite la Tierra, la humanidad entera puede ser víctima de sus acciones. No importa el grado de irreponsabilidad del sujeto en cuestión, ni la distancia kilométrica que nos separe de ellos y de sus actos pues las consecuencias de los mismos tienen la capacidad de salpicar aún permaneciendo al otro lado del globo. Debe ser consecuencia del EFECTO MARIPOSA, que también, en este ámbito, desajusta el equilibrio del Cosmos.