BLOG PERIODÍSTICO Y CULTURAL CENTRADO, FUNDAMENTALMENTE, EN LA PUBLICACIÓN DE ARTÍCULOS DE OPINIÓN SOBRE TEMAS DE ACTUALIDAD ELABORADOS POR MARIA PEREZ UBIERA.

jueves, 6 de septiembre de 2012

LA TRISTEZA DE 'ANA' Y 'MÍA'

Una vez más, los azares de la vida me llevaron a enlazar con una serie de blogs, de cuya existencia tenía pleno conocimiento, pero que nunca habían despertado en mi el más mínimo interés.

Hace unos días, a través del blog de una amiga entré en uno de ellos, sin saber muy bien qué era aquéllo. Y, desde éste, acabé enlazando con decenas de bitácoras de este tipo. Quedé horrorizada, consternada, apenada... Sigan sumando todos los calificativos que quieran en este sentido, y se harán una idea de lo mucho que me afectó leer dichos blogs. Se apoderaron de mi, simultáneamente, la excepticidad respecto de lo que estaba leyendo, y la firme convicción de que todos esos infiernos eran reales, vidas reales de 'niñas' reales.

Muchos de ustedes estarán plenamente familiarizados con la terminología que he empleado para titular este artículo, otros no sabrán de qué hablo, y por ello quiero aclararles previamente que 'Mía' y 'Ana' son los eufemismos que emplean los enfermos de bulimia y anorexia para denominar 'entre ellos' a dichas enfermedades. Aclarado ésto, entro en materia, sin saber muy bien por dónde empezar. Eso sí, teniendo en cuenta que la mayor parte de enfermos afectados por ellas son chicas, el resto del artículo lo escribiré refiriéndome a ellos en femenino.

Haciendo un resumen de lo que he sacado en claro, sólo puedo decir que, en todos los blogs que he leído me he encontrado con un prototipo de chicas muy parecido. La gran mayoría son niñas muy inteligentes, a las que la vida no les ha resultado demasiado fácil. Sus historias están muy alejadas de la imagen superficial que tiene buena parte de nuestra sociedad, que las considera niñatas mimadas dedicadas a malgastar su tiempo y su energia en la obsesiva idea de perder peso sea como sea, y cueste lo que cueste. Y no seré yo quien niegue la existencia de muchas que encajen en este perfil, pero no es la tónica dominante.

Por lo general, se trata de niñas muy normales que tienen la sensación de que la injusta vida que les ha tocado vivir se les escapa de las manos. De modo que acaban centrando su atención en lo único que creen que pueden controlar: su cuerpo, su peso. El problema está en que cuando entran en ese 'juego' no son conscientes de que pueden quedar atrapadas en un infierno del que es muy difícil salir, en el que van a ser capaces de todo salvo de una cosa, la que más ansiaban: TENER EL CONTROL DE SU PESO, TENER EL CONTROL DE SUS INGESTAS Y, A TRAVÉS DE ELLO, TENER EL CONTROL DE SUS VIDAS.

Antes o después la obsesión acabará apoderándose de ellas y, de nuevo, se encontrarán perdidas, decepciondas consigo mismas, fracasadas, a su modo de ver. Porque, al final, los impulsos son demasiado fuertes y acabarán rindiéndose a ellos. Muchas lo saben pero, aún así, prefieren mantenerse en el autoengaño, porque su lucha contra la báscula, contra la comida, contra los atracones...es la única lucha que no quieren resignarse a perder, pese a que la batalla está perdida desde el principio.

El verdadero problema que subyace a todas estas historias es que, en el fondo, ninguna de ellas llegará a ser feliz nunca, y todas lo saben. Al principio creen que conseguir ese peso que consideran 'ideal' las hará totalmente felices. Pero la realidad les demuestra, una y otra vez, que eso nunca va a se así. Una vez alcanzado ese peso, muchas ya habrán entrado en la horrible espiral del ayuno y los atracones, y no podrán escapar de ahí en mucho tiempo, tal vez no lo logren nunca. Por lo que su vida fluctuará entre el deseo de comer cosas deliciosas y la obsesión por estar hechas de hueso y aire... Deseos incompatibles entre sí, deseos incompatiles con la vida, deseos incompatibles con la felicidad.

Afortunadamente, buena parte de estas 'princesas' conseguirá vencer o, al menos, controlar la enfermedad y llegará un momento en que recuperarán el sentido común y se darán cuenta de que ese camimo de autodestrucción no es la forma de solucionar nada, ni los problemas relacionados con el peso, si es que realmente tienen alguno, ni el resto de los problemas que, dia a dia, salpiquen su vida cotidiana. Otras, en cambio, quedarán atrapadas en la enfermedad, por mucho que ellas nieguen que son enfermas, y morirán en el imposible intento de mantener un bajo peso, a costa de su salud y su cordura.

No busco culpables porque, en el fondo, creo que no los hay, al menos no un culpable único. No son los cánones de belleza actuales, no son las exigencias de la vida social actual, no son ellas y sus micromundos, no son sus padres, muchas veces tiranos y controladores... no son ninguno de todos estos factores y, a la vez, todos ellos forman parte de la ecuación, y el resultado es el que todos conocemos:

MILLONES DE NIÑAS, GUAPAS, SANAS, INTELIGENTES, CAPACES DE TODO PERO ASUSTADAS. ASUSTADAS POR ESTE MALDITO MUNDO ESTÚPIDO E INJUSTO QUE PERMITE QUE QUEDEN ATRAPADAS EN SU DOLOR, EN SU IRRACIONALIDAD, EN SU APARENTE SUPERFICILIDAD CUANDO, EN REALIDAD UN SOLO PENSAMIENTO DE CUALQUIERA DE ELLAS ES, SEGURAMENTE, UN MILLÓN DE VECES MÁS CERTERO Y PROFUNDO QUE LA MAYORÍA DE LOS PENSAMIENTOS QUE PUEDAN LLEGAR A TENER BUENA PARTE DE QUIENES LAS JUZGAN, DE QUIENES NI LAS COMPRENDEN NI QUIEREN COMPRENDERLAS, DE QUIENES NO SE PREOCUPAN DE SU DOLOR PORQUE, como una vez dijo Mercedes Milá en su programa 'DIARIO DE... LA ANOREXIA'"Estas niñas no hacen daño a nadie, no matan, no roban... entonces a nadie le interesa hacer algo para ayudarlas...".

Y, ESTOY CONVENCIDA DE QUE ÉSTO ES REALMENTE ASÍ.  COMO NO SON UN INMINENTE PELIGRO PÚBLICO, NADIE HACE NADA POR AYUDARLAS Y, POR ESO, MUEREN SOLAS, EN SILENCIO, ACOMPAÑADAS TAN SÓLO DE SU DOLOR, DE SUS ANGUSTIAS, DE SUS MIEDOS, REALES O NO... MUEREN O MALVIVEN SIEMPRE SOLAS, POR MUCHO QUE HAYA MILLONES DE PERSONAS A SU ALREDEDOR. Y ES QUE EL VACÍO DEL ALMA ES DIFÍCIL DE LLENAR...

jueves, 30 de agosto de 2012

TERAPIA E INSPIRACIÓN

En multitud de ocasiones he oído a escritores y periodistas hacer el mismo comentario: una de las razones por las que no se han visto obligados a recurrir a terapia psiquiátrica o psicológica es, precisamente, por el efecto catártico de la escritura.

Está comprobado que una de las formas más efectivas de aliviar penas (incluso cuando éstas no tienen solución) es contarle a alguien lo que nos angustia. Unas veces lo hacemos con amigos o gente cercana a nosotros, otras nos desahogamos con desconocidos y, cuando no queda más remedio, acudimos a profesionales de la psicología o del personnal coaching, tan de moda ahora.

Es cierto que la escritura es un medio muy efectivo para canalizar nuestros miedos, compartir nuestras neuras y aliviar algunas de nuestras angustias. Gracias a ese ejercicio comunicador conseguimos ordenar nuestras ideas, facilitando un poco la búsqueda de posibles soluciones, o la toma de decisiones difíciles.

Y sí, yo confieso que escribir me sirve de terapia, me encanta hacerlo. Es una actividad que me relaja y me hace sentir conectada con el resto de la humanidad, al menos con aquellas personas que, por alguno de los azares de la vida, se encuentran con mis textos y deciden invertir un ratito de su tiempo en la lectura de mis escritos.

Yo leo, 'desde siempre'. Leo a otros autores, claro está. y lo hago porque eso me permite descubrir puntos en común con gente alejada de mi por el tiempo o la distancia física. Me gusta descubrir sentimientos comunes a los míos en personas con circunstancias vitales que nada tienen que ver con las mías. Disfruto comprobando lo universales que son los sentimientos, las reflexiones, las sensaciones... Me apasiona descubrir nuevas formas de expresar ideas comunes. Son distintas palabras, pero definen exáctamente lo que yo siento o pienso.

En otras ocasiones me encuentro con escritos que transmiten posicionamientos ideológicos  o éticos opuestos a los míos. Y aquí también reside parte del encanto de la lectura, pues una de las razones por las que los seres humanos nos interesamos por los escritos ajenos es la posibilidad que ésto nos da de abrirnos a nuevas ideas, a nuevas y diferentes perspectivas de unas mismas realidades. Ello nos perminte crecer a través de la reflexión, y plantearnos la posibilidad de estar equivocados o mal encaminados en algunas de nuestras más férreas convicciones.

Agradezco profundamente su labor a los muchos autores que han compartido conmigo sus anhelos e inquietudes, sus reflexiones y las conclusiones que  han sacado. Y espero que, con mi labor, algún día alguien pueda sentirse inspirado a seguir este camino. Un camino que, en ocasiones, se me muestra como arduo, poco agradecido y nada reconocido ('labor de vagos', han dicho muchos a lo largo de la historia), pero que tantas satisfacciones da tanto a quiénes lo practican, como a quiénes encuentran un poco de alivio e inspiración en las palabras que otros han escrito. Y, yendo más allá, he de reconocer que lo que más me motiva a seguir con esta tarea es la idea de poder ayudar a que este mundo sea un poquito mejor, mediante la denuncia de injusticias y la transmisión de ideas que, llevadas a la práctica, puede ayudarnos a conseguirlo.

El movimiento se demuestra andando, pues andemos, pero todos juntos, hacia ese mundo que es un poquito mejor, y del que los poderes fácticos nos están alejando paso a paso.

martes, 26 de junio de 2012

LA RADIO, ESA FIEL COMPAÑERA

Uno de los puntos de conexión de quienes crecimos en los años ochenta fue la gran vinculación de nuestra cotidianeidad con "el maravilloso mundo de los rayos catódicos". Es decir, viviamos pegados a la pantalla de un televisor. Delante de ese aparatito, siempre encendido, pasaban nuestras vidas: comiamos, dormíamos, nos entreteníamos y, de paso, nos ayudó a adquirir buena parte de nuestros conomientos y a crear un ideario generacional común.

Eso hizo que el acercamiento de dicha generación a otros medios de comunicación, como la radio por ejemplo, fuese prácticamente nula durante años. Al menos en mi caso así fue. Sin embargo a medida que fui creciendo me acerqué más al invento erróneamete atribuido a Marconi y terminé por rendirme a su innegable encanto.

Mi primer 'enganche' con un programa de radio lo consiguió, hace muchos años, Yolanda Flores, el programa se llamaba "No es un sueño", y se emitía de madrugada de lunes a viernes. Fue una agradable compañía en mis horas de estudio nocturno. Y, poco a poco, me fui habituando a amenizar mis días escuchando los programas de todos los grandes comunicadores de este país: las tardes algunos días eran de Julia Otero, otros de Xavier Sardá. Las mañanas las repartía entre Iñaki Gabilondo y Luis del Olmo, salvo en verano, que solía aliarme con Julio César Iglesias. Más tarde llegaron Gemma Nierga y "su ventana", Nacho Lewin y su agudo sentido del humor, Fernando Delgado, Carlos Llamas, Pepe Domingo Castaño... y finalmente mi adhesión, casi estricta, a la Cadena SER. La culpa la tuvo Aznar, pero esta es otra historia.

Hoy que esa emisora, la que más escucho, está en un profundo proceso de reestructuración, quiero rendir un sincerísimo homenaje memorístico a quiénes durante tantos años me han acompañado. A los que siguen en antena, decirles que sigan contando conmigo, a quiénes ya no estén en proximas temporadas querría darles las gracias por tantos buenos momentos.

Espero tener tiempo para escribiros cartas abiertas a cada uno de vosotros. Gracias a todos, otra vez.

martes, 24 de abril de 2012

SOBRE ESTE BLOG

Inicié mi aventura bloguera en 2008. Mi primer blog fue éste: 'SAETAS CON AGUIJÓN'. Después vinieron otros como 'LA CAJA TONTA' o 'EL PULSO', y mi participación en diversas comunidades blogueras.

Estas bitácoras nacieron de la necesidad de dar a conocer mis pensamientos, inquietudes y reflexiones acerca del mundo que nos rodea. En ellos procuro centrarme en los temas que considero de mayor interés para el lector, analizando la actualidad política, social y cultural, desde mi particular visión.

Se trata de una actividad que creo estar realizando de forma seria y rigurosa aunque sin perder, en ningún momento, el sentido del humor. Así, con el fin de lograr ésto, recurro frecuentemente a la ironía, incluso al sarcasmo, por estimar que son herramientas idóneas para el cumplimiento de la doble función de 'desdramatizar' determinados asuntos que preocupan seriamente a la ciudadanía, sin olvidar que, detrás de toda 'broma', suele subyacer una gran verdad.

Y, precisamente, esa ironía es el aguijón que empleo para hacer ver a quiénes dirigen nuestros designios, desde sus universos de la política y las grandes finanzas, que esos a los que ellos parecen considerar sus 'estúpidos vasallos', en realidad de estúpidos no tenemos nada. Al contrario, sabemos muy bien el juego en el que participan, conocemos las reglas y tenemos la posibilidad de mover ficha.

Pero lo que yo defiendo no es que nos limitemos al conocimiento y análisis teórico de sus jugarretas. Al contrario, creo que tenemos la obligación moral de actuar para frenar sus ansias manipuladoras y controladoras. El ciudadano de a pie debe tomar las riendas de estas sociedades actuales que llevan décadas moviéndose sin un rumbo claro. No sabemos hacia dónde nos dirigimos, estamos renunciando paulatinamente a una parte importante de nuestros derechos, empezamos a perder nuestra dignidad e identidad colectivas, al permitir que determinados grupos, cada vez más minoritarios y poderosos, persistan en su inmoral afán de acumular riqueza y poder de forma ilimitada, en claro detrimento del bien común.

No podemos prestarnos a este juego, no debemos resignarnos ante esta situación indeseable. No puedo, ni quiero, ni debo limitarme a escribir sobre ello sin hacer nada. No puedo conformarme con plasmar ideas que nadie pondrá en marcha.

El 15 M nos abrió el camino de la esperanza colectiva, nos permitió ilusionarnos y tener fe en los seres humanos como grupo unido frente a las taras del 'Sistema'. Estoy convencida de que estamos obligados a seguir moviéndonos en esa dirección. Por lo que a mi respecta, pongo este blog (todos mis blogs) a disposición de quiénes crean que esta lucha merece la pena. A través de estas humildes plataformas digitales podemos hacer mucho más de lo que creemos, en pro de la consecución de esos loables objetivos.