BLOG PERIODÍSTICO Y CULTURAL CENTRADO, FUNDAMENTALMENTE, EN LA PUBLICACIÓN DE ARTÍCULOS DE OPINIÓN SOBRE TEMAS DE ACTUALIDAD ELABORADOS POR MARIA PEREZ UBIERA.

martes, 2 de junio de 2009

PAZGUATO


A lo largo de los años, mi consideración sobre la figura de Mariano Rajoy, ha ido dando tumbos desde la simpatía inicial de sus primeros años como Ministro de Aznar, ocupando distintas "carteras", hasta la más absoluta indiferencia de sus tristes años como "líder" de la oposición.
Tristes años de oposición, como triste figura la suya; da la sensación de ser alguien sin personalidad, sin carácter, sin ideas claras, peor aún, sin ideas propias. Es, tan sólo el fruto de sus muchos asesores de imagen, malos asesores, a mi entender, que le hacen decir cosas que ni cree ni siente, y defender ideas que no son las suyas, lo cual, unido a su nula capacidad interpretativa, hacen poco convincentes sus discursos y posicionamientos. O lo que es lo mismo, le hacen poco convincente a él, pues difícilmente puede capitanear un barco, alguien que ha perdido el rumbo de su propia ideología, alguien que navega entre varios mares, sin saber en cuál de ellos sopla viento favorable para él, para su presunto proyecto, para su País, ése con el que se llena la boca cuando habla, pero que sólo se la llena de aire, porque desconoce, por completo de qué materia está hecho y cuáles son sus necesidades reales.
"Pazguato", he titulado este artículo, porque esa es la sensación que me da Mariano Rajoy cuando lo escucho, la de ser un pazguato, un sin sangre, un sin valores, un señor que se ha montado en la moto de "llegar al poder como sea, y a costa de lo que sea" y, en mi opinión, por ahí vamos muy, pero que muy mal.

martes, 19 de mayo de 2009

ROMANCERO ESPAÑOL: ROMANCE DEL CONDE NIÑO DE OLIVARES.


El romance es un poema característico de la tradición literaria española, ibérica e hispanoamericana compuesto usando la combinación métrica homónima. No debe confundirse con el subgénero narrativo de igual denominación.

Se trata de un poema característico de la tradición oral, y se populariza en el siglo XV, en que se recogen por primera vez por escrito en romanceros. Los romances son generalmente poemas narrativos, con una gran variedad temática, según el gusto popular del momento y de cada lugar. Los romances se interpretan declamando, cantando o intercalando canto y declamación.

FUENTE: WIKIPEDIA.

Como ejemplo de romance he elegido uno de mis favoritos:

ROMANCE DEL CONDE NIÑO:

Conde Niño, por amores
es niño y pasó a la mar;
va a dar agua a su caballo
la mañana de San Juan.
Mientras el caballo bebe
él canta dulce cantar;
todas las aves del cielo
se paraban a escuchar;
caminante que camina
olvida su caminar,
navegante que navega
la nave vuelve hacia allá.

La reina estaba labrando,
la hija durmiendo está:
-Levantaos, Albaniña,
de vuestro dulce folgar,
sentiréis cantar hermoso
la sirenita del mar.
-No es la sirenita, madre,
la de tan bello cantar,
si no es el Conde Niño
que por mí quiere finar.
¡Quién le pudiese valer
en su tan triste penar!
-Si por tus amores pena,
¡oh, malhaya su cantar!,
y porque nunca los goce
yo le mandaré matar.
-Si le manda matar, madre
juntos nos han de enterrar.

Él murió a la media noche,
ella a los gallos cantar;
a ella como hija de reyes
la entierran en el altar,
a él como hijo de conde
unos pasos más atrás.
De ella nació un rosal blanco,
de él nació un espino albar;
crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar;
las ramitas que se alcanzan
fuertes abrazos se dan,
y las que no se alcanzaban
no dejan de suspirar.

La reina, llena de envidia,
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar;
della naciera una garza,
dél un fuerte gavilán
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan a la par.


ROMANCERO ANÓNIMO, HASTA EL SIGLO XV.

lunes, 18 de mayo de 2009

LA TREGUA, de Mario Benedetti.


Hoy, me he despertado con la triste noticia de la muerte de Mario Benedetti. Otro de esos imprescindibles de la literatura en lengua castellana.


Es curioso porque conozco la existencia de este gran autor desde hace muchos años, lo había estudiado en las clases teóricas de literatura, pero nunca, hasta este verano, había leído nada suyo, salvo algún que otro poema suelto. Y, hace unos meses, repetí una operación que es muy habitual en mi, me acerqué a una estantería de mi cuarto, seleccioné uno de los muchos libros cuya lectura, tengo pendiente y me sumergí en el mundo de Martín Santomé, el protagonista de esa obra maravillosa: "La tregua".

Se trata de una novela corta, de lenguaje sencillo, que llega directamente al corazón, sin necesidad de que su autor se deje llevar por sensiblerías baratas y facilonas. Es una obra dura, realista, y cruel. La tregua duele, pero engancha.
Logra que te emociones, que creas en la posibilidad real de agarrar la felicidad con los dedos, a cualquier edad, en el momento en que menos lo esperas, cuando puede que, incluso, hayas renunciado a ella por creerla imposible.

"La tregua" abre la puerta a la esperanza, pero quiero advertir a quienes se decidan a leer esta novela que, pese a ello, nunca hemos de olvidar su título y tener presente que la vida suele estar plagada de pequeñas treguas que no son más que éso, efímeras vías de escape, que nos ayudan a tomar impulso para lo que nos depara el devenir.

Recomiendo, sin lugar a dudas, la lectura de esta obra, a la que me atrevería a calificar de obra maestra, merecedora de la más alta nota que se pueda otorgar.
Es uno de esos casos en que estamos ante un escrito bueno y breve, pero que no es su brevedad lo que le hace doblemente bueno, sino la maestría y buen hacer de quién lo escribió.

miércoles, 29 de abril de 2009

NO A LA CADENA PERPETUA.

Desde hace algunos meses, debido, en primer lugar, al caso del asesinato de la pequeña Mari Luz, y más recientemente, a la desaparición y presunto asesinato de Marta del Castillo, la sociedad se ha vuelto un poco paranoica, y se ha dedicado a demandar de los Poderes Públicos una reforma legislativa orientada hacia el endurecimiento de penas y la instauración de la cadena perpetua en nuestro sistema punitivo.

Y yo no puedo dejar de asistir atónita a todo este tipo de declaraciones y manifestaciones, ni de quedarme perpleja ante la "solidaridad" que demuestra la sociedad, a la hora de estampar su firma en hojas destinadas específicamente a la consecuaión de tal fin.

No sé si es por mi formación jurídica, o simplemente por sentido común, intuición y sensibilidad humana, pero creo que esas peticiones, aparte de inconstitucionales, son, a todas, luces erróneas. No es el temor por la pena a cumplir lo que suele hacer que un delinciente se inhiba de perpetrar su crimen, sobre todo, porque la gran mayoría de dichos delitos son cometidos de forma impulsiva, sin premeditación, dentro de un contexto concreto que se les suele ir de las manos. Y el resto de delitos de este tipo, el cometido por pederastas y demás delincuentes sexuales, difícilmente va a ver disminuido su número y frecuencia como consecuencia de una más grave penalización de los mismos, ya que son cometidos por personas que sufren de algún tipo de transtorno psíquico, cuyo tratamiento, en caso de tenerlo, no va tanto por la vía punitiva, como por la de la atención médico-psiquiátrico-psicológica.

Ahora, si hablamos de cumplimiento íntegro de penas, de no dejar salir en libertad a nadie cuya curación real no esté fehacientemente demostrada y, sobre todo, de tener un especial cuidado en los casos de delincuentes reincidentes, mi argumentación va a ser distinta, y mi apoyo a este tipo de iniciativas será total.

No pidamos penas de muerte ni cadenas perpetuas, pidamos Justicia, no venganza, y menos venganza "a priori", porque hay derechos fudamentales cuyo logro es consecuencia de muchas luchas, mucho sufrimiento y muchas muertes heróicas, por tanto, violentar esos derechos supone mancillar el recuerdo de quiénes sacrificaron su bienestar para lograr el nuestro. En mi opinión sería una traición, una ignominia.