viernes 11 de diciembre de 2009

¿CALENTAMIENTO GLOBAL?

Para empezar, he de confesar mi escepticismo, en relación con el cambio climático. Y no estoy diciendo con ello, que no debamos reducir la emisión de gases contáminanates a la atmóstfera, ni que debamos seguir talando árboles de forma indiscriminada, ni de que dejemos de reciclar y/o utilizar envases reutilizables. Nada más lejos de la realidad.

Por el contrario, defiendo el reciclaje, la reducción de la contaminación y el respeto y conservación de la naturaleza.

Lo que sucede es que, según mis conocimientos de la historia natural de este planeta, los cambios en la climatología se han producido siempre, grandes glaciaciones, épocas más secas, desiertos que se convierten en junglas y junglas que se desertifican... sin que el hombre haya internenido en tales procesos, porque ni siquiera estaba aquí cuando se produjeron muchos de ellos.

Ahora bien, que en Texas nieve, es síntoma de un cambio climático ¿verdad? Pues sí, lo es, pero de un cambio climático inverso a ese supuesto calentamiento global del planeta. Y compruebo, cada día, que este tipo de fenómenos se da en distintos lugares del mundo, viendo cómo caen lluvias torrenciales en lugares antes secos y áridos, al mismo tiempo que la sequía se apodera de antiguos vergeles.

Creo que ésto se debe, como ya he dicho, a un ciclo natural del planeta. Pero creo, también que, al margen de este fenómeno natural, hemos de hacer todo lo posible por tener un planeta más limpio, más habitable. Y éso es algo que podemos conseguir entre todos, con menos esfuerzo del que creeemos, ya que la filosofía de los pequeños gestos: apagar luces que no usamos, usar energía renovables, cerrar el grifo...da lugar a resultados mucho mayores e importantes de lo que imaginamos.
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jueves 26 de noviembre de 2009

CASO NAGORE


Ahora que ha terminado el juicio, al menos en primera instancia (ya que las partes han manifestado su intención de recurrir), he de confesar la consternación que me causó ver por primera vez, al ahora condenado José Diego Yllanes, el primer día de celebración del juicio oral.

Se me rompieron los esquemas, puesto que, cuando escuché por primera vez la noticia del "homicidio", días después de sucedidos los hechos, me hice una composición de lugar que nada tiene que ver con mi percepción actual. Básicamente, los datos que se quedaron en mi cabeza fueron: psiquiatra mata a enfermera que había empezado a trabajar recientemente en el mismo hospital .

Y mi mente, automáticamente, estableció la siguiente relación: psiquiatra entre 45-50 años, de vuelta de todo, prepotente y con las bases morales distraídas, que conquista a la joven enfermera, posiblemente en prácticas, y en un morboso plan de actuación, acaba por asesinarla, por aquello de "probar experiencias nuevas". Y borré de mi mente cualquier reflexión al respecto.

Pero, como he adelantado, el primer día de la vista, cuando vi al sujeto en cuestión, sentí una gran confusión. Se trataba de un chico joven, aproximadamente de mi edad, con una carrera profesional prometedora, según adivino, y con toda la vida por delante...

Otra vida truncada. Nagore ha muerto. Él cometió un acto deleznable, con el que se condenó para siempre. Mucho más allá de la condena judicial, hay una condena moral, que probablemente él mismo se eche en cara, y que dejará marcada su personalidad y su vida para siempre.

Sigo consternada. Simplemente, este caso, no puedo entenderlo.
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miércoles 18 de noviembre de 2009

ZAPATERO

He de comenzar este artículo confesando que (pese a algunos de los errores que haya podido cometer) nuestro "Presi", en conjunto y en esencia, me gusta. Porque la gente, al margen de acciones concretas, posee unas cualidades innatas, una forma de ser y de conformarse su carácter básico, que está muy por encima de las actuaciones que lleva a cabo y de las decisiones que pueda llegar a tomar, en función de las circunstancias. Y esa naturaleza íntima de Zapatero, esa esencia, ese "talante" me gusta.

Repito que, soy la primera en reconocer que ha tomado algunas decisiones que, a mi modo de ver, no han sido nada acertadas. Entraremos en detalle en el futuro. Pero hay algo de él que me llama poderosamente la atención y que le hace ganar puntos a mis ojos, y ese algo es fundamentalmente su "idealismo", porque creo que comparto con él esa cualidad, y agradezco que un político en ejercicio presente ese rasgo de personalidad tan poco extendido entre los gestores públicos, que ayuda a inyectar sabia nueva, ideas nuevas a una sociedad atascada en la filosofía del conformismo, y del "no hacer nada para cambiar lo malo, no sea que nos quedemos sin lo bueno".

Y cuando hablo de su idealismo, no hablo de un idealismo de papanatas y necios, sino de un idealismo entendido como un deseo de materializar todos aquellos pronunciamientos teóricos que se tienen como ideales a conseguir por las sociedades modernas, y que, pese a ello, nadie se atreve a dar pasos firmes hacia su consecución, porque no están dispuestos a asumir el riesgo político-electoral que ello podría suponer.

Hablo, por tanto, del idealimo de una persona que tiene los pies sobre la tierra y que, sabiendo el coste que puede tener la toma de esas decisiones, está dispuesto a asumirlas, a fin de lograr una sociedad un poco más justa e igualitaria.
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martes 17 de noviembre de 2009

PORQUÉ NO ME GUSTA EL ALCALDE DE MI PUEBLO

Segunda Parte.

El caso es que, después de aquel primer contacto con el individuo objeto de este artículo, fueron muchas las ocasiones en que tuve la oportunidad de perfilar las características del mismo, por circunstancias diversas, fundamentalmente relacionadas con aquéllo de ver y oir, directa y/o indirectamente. Y la conclusión que saqué, confirmada y requeteconfirmada ya, fue la siguiente:

Estamos ante el típico "paletillo de pueblo" (no de éste pueblo en concreto, sino del suyo, sea el que sea) que, por alguno de los muchos azares de la vida, salió del mismo para estudiar una carrera universitaria (creo que empresariales o algo parecido), opción que no era la más habitual entre la gente de su generación. Y este hecho, unido a su presumible éxito laboral (parte del cual yo achaco a una, más que probable, falta de escrúpulos, lo que no es incompatible con algo de talento) dieron lugar a que al tipo "se le fuera la olla", creyéndose "la caña de España" y lo que es peor, creyendo que los demás lo ven como tal "caña de España". Pero no, amigo mío, nada que ver con la realidad, buena parte de "los demás" te vemos, simplemente como lo que eres. Ya, ya te contaré... Porque cada día me llegan voces de las más diversas índoles, cuya concepción de "tu persona" (expresión estúpida e incorrecta que se ha puesto de moda) es bastante parecida a la mía, y por tanto, más cercana a la realidad que tú crees que llevas oculta, que a la imaginativa falacia de tí mismo que piensas que transmites a los demás.
El público no es tonto. ¡Que siga el espectáculo!
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miércoles 11 de noviembre de 2009

DEPORTES. PRESENTACIÓN DE LA SECCIÓN.

Dado que la actualidad deportiva es una de las especialidades periodísticas a las que se dedican más minutos, en informativos audiovisuales, y más páginas en prensa escrita y digital, ¿cómo voy a resistirme a tener una sección dedicada a este mundillo?.

Supongo que no voy a dedicarle demasiados artículos, pero cuando la ocasión verdaderamente lo requiera, ahí estaré yo con mi pluma (bueno, quien dice pluma dice teclado).

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martes 10 de noviembre de 2009

BORGES: COJO Y FLOJO


13 SEPTIEMBRE 2009

La obra que analizo hoy: "Ficciones", de J.L.Borges, reúne, en realidad, dos libros de relatos del autor argentino, en concreto, "El jardín de los senderos que se bifurcan", 1941 y "Artificios",1944.

Y he de confesar que su lectura me ha causado una gran decepción.

Nos enfrentamos a una serie de relatos que yo dividiría en dos grupos:

1) los absolutamente innecesarios (la mayoría);

y

2) los fácilmente mejorables.

Entre los primeros recojo, fundamentalmente,aquéllos en los que el autor se enreda en disquisiciones "prototécnicas" sobre libros inexistentes, que resultan tediosas, nada interesantes. Soporíferas.

Del resto, aunque podría salvar alguno, si bajase mi nivel de exigencia literaria, sólo puedo decir que son indecentemente predecibles. Desde el inicio de la lectura, se intuye hacia dónde va a virar
la trama, y cuál va a ser el desenlace. Desaparece, por tanto, el factor sorpresa, que es una de las bazas fuertes con que Borges ha contado siempre. Es más, en la mayoría de los casos "maltrae" ese final que el lector ya había previsto y, en otros muchos casos, desvirtúa la poca magia que aún podría mantener el relato, dando explicaciones innecesarias sobre el mismo.

Me pregunto si ésto sería, simplemente, fruto de la senilidad del escritor o, por contra, fruto del excesivo endiosamiento de un autor consagrado, que subestima la inteligencia de los lectores.

Aún guardo un grato recuerdo de la lectura de "El Aleph". Tendré que releerlo para comprobar lo acertado o no de mi pretérita valoración positiva.